1h
Para empezar a escuchar
Una primera toma de contacto, o para atender una zona concreta que lleva días pidiendo atención.
45 €40 € dentro de Mi Ritual
Masaje tailandés · Granada
No hago masajes para que desconectes del mundo. Los hago para que vuelvas a conectar contigo.
Sesiones de 1 h, 1 h 30 y 2 hMi Ritual, cuidado continuoLunes a viernes, de 9:00 a 19:00
El cuerpo susurra mucho antes de gritar. Solo hace falta volver a escucharlo.
Muchas personas han normalizado vivir cansadas, con tensión constante, apretando la mandíbula, durmiendo mal.
Cómo trabajo
No repito el mismo masaje con todo el mundo. Voy leyendo las señales del cuerpo que tengo delante y adapto la sesión en el momento. Tampoco trabajo solo donde duele: busco entender de dónde viene.
Unos minutos para saber cómo vienes hoy, qué te pesa y qué necesita atención.
Masaje tailandés sobre futón, con ropa cómoda. Presión con manos, pies y antebrazos, y estiramientos que el cuerpo va aceptando a su ritmo.
Más ligera, sí. Pero sobre todo con una idea más clara de lo que tu cuerpo intentaba decirte.
Sesiones
No hay carta de masajes. La sesión se adapta a lo que necesitas ese día. Lo único que eliges es cuánto tiempo te das.
1h
Una primera toma de contacto, o para atender una zona concreta que lleva días pidiendo atención.
45 €40 € dentro de Mi Ritual
La más elegida
1h30
El tiempo justo para trabajar de pies a cabeza sin prisa. Es la sesión de mantenimiento: la de quien quiere cuidarse antes de llegar al dolor. Y la que recomiendo dentro de Mi Ritual.
65 €55 € dentro de Mi Ritual
Servicio especial · fuera de Mi Ritual
2h
Cuando hace tiempo que no paras. Espacio para profundizar y para que el cuerpo suelte lo que acumula.
80 €sesión suelta
Te atiendo en mi propio espacio, en Granada. Lo más cómodo es escribirme por WhatsApp; si prefieres llamar, adelante: si estoy en mitad de un masaje, te devuelvo la llamada en cuanto termine.
Mi Ritual · cuidado continuo
Mi tiempo.Mi cuerpo.Mi momento.
Un espacio al que volver cada tres semanas, sin esperar a encontrarte mal. Sin bonos, sin permanencia.
Mi Ritual
Entre el trabajo, las responsabilidades y todo lo que surge, es fácil dejarte para después. A veces solo te acuerdas de parar cuando ya estás agotado. Mi Ritual nace para que tengas un espacio al que volver sin esperar a encontrarte mal: masaje tailandés con regularidad, atención personalizada y la facilidad de volver. Sin bonos de sesiones ni permanencias.
Mi tiempo. Mi cuerpo. Mi momento.
Cómo funciona
Elegimos tres fechas y dejas un anticipo de 30 € que se descuenta, 10 € en cada una de esas tres visitas. No es un coste añadido: el resto lo pagas en cada cita.
Sesiones de 1 h o de 1 h 30, que puedes alternar. Recomiendo la de 1 h 30 para tener más tiempo, pero la elección es tuya. Es la frecuencia que me permite ver cómo llegas de una sesión a otra y adaptar el trabajo.
Después de las tres primeras, reservas la siguiente y pagas cada masaje cuando lo recibes, con tu tarifa de Mi Ritual mientras mantengas la continuidad. Puedes dejarlo cuando quieras y seguir reservando sesiones sueltas.
Cada sesión se adapta a cómo te encuentras, a tus necesidades y a lo que tu cuerpo pide ese día.
No empezamos de cero en cada visita. Conozco tus preferencias y tengo en cuenta cómo evolucionan.
Un espacio regular para atender tu cuerpo, desconectar y dedicarte tiempo. Sin esperar a estar hecho polvo.
Un compromiso por ambas partes: yo reservo un tiempo para ti y preparo tu sesión con atención. A cambio, te pido que cuides ese espacio y avises con 24 horas si necesitas cambiar una cita. Mi Ritual es una práctica de bienestar corporal, no un tratamiento médico ni una garantía de prevenir o eliminar dolencias. Las condiciones completas te las explico antes de incorporarte.
Para quién
Personas con mucha responsabilidad, que cuidan de todo el mundo menos de sí mismas. Que viven con prisa y han normalizado el cansancio y la tensión. Unas llegan por dolor de espalda, de cuello o de cadera. Otras porque llevan meses sin parar.
No se trata de que te falte algo. Se trata de algo que puedes recuperar.
Lo que cuentan
Llegué con muchos dolores de cabeza relacionados con la mandíbula y las cervicales y, desde que empecé a tratarme con ella, he notado muchísimo la mejoría. Estefanía es súper cercana, agradable y hace que te sientas muy cómoda desde el primer momento.
Una experiencia maravillosa de principio a fin. Tiene unas manos increíbles y una sensibilidad especial para encontrar justo donde necesitas liberar tensión. Sales renovado, ligero y con una paz que dura días.
Estefanía es una persona súper amable, cariñosa y atenta, y desde el primer momento te hace sentir muy cómodo y bien recibido. Se nota que pone dedicación y pasión en lo que hace. Sin duda, recomiendo su trabajo al 100 %.
Mi historia
Llevo más de trece años acompañando cuerpos con las manos, y desde hace más de ocho me dedico al masaje tailandés. Me formé en una escuela de masaje tailandés y aprendí a diario junto a su maestro. Trabajo desde mi propio espacio, en Granada.
No hablo como terapeuta ni como gurú. Hablo como alguien que también se desconecta y aprende, cada vez, a volver. Cuido con ternura y comunico con valentía.
Y todo empezó casi por accidente.
Una amiga daba masajes y, un día, los masajistas con los que contaba la dejaron tirada. Tenía clientes esperando y alguien tenía que entrar a atenderlos. Ese alguien terminé siendo yo, sin formación y con cuatro cosas que ella me había enseñado un rato antes. Recuerdo entrar bastante asustada, pensando: «¿Pero qué hago yo aquí?».
Al terminar, la mujer me dijo: «No sé dónde habrás estudiado masaje, pero ha sido el mejor masaje que me han dado en mi vida». Ahí pensé, por primera vez, que quizá tenía algo. Y decidí formarme.
Una amiga daba masajes y, un día, los masajistas con los que contaba la dejaron tirada. Tenía clientes esperando y alguien tenía que entrar a atenderlos. Ese alguien terminé siendo yo, sin formación y con cuatro cosas que ella me había enseñado un rato antes. Recuerdo entrar bastante asustada, pensando: «¿Pero qué hago yo aquí?».
Al terminar, la mujer me dijo: «No sé dónde habrás estudiado masaje, pero ha sido el mejor masaje que me han dado en mi vida». Ahí pensé, por primera vez, que quizá tenía algo. Y decidí formarme.
El masaje tailandés llegó después, también por casualidad. Trabajaba en una revista y fui con una compañera a una escuela de masaje, solo para hablarles de publicidad. El profesor me cogió un pie y presionó varios puntos. Algunos dolían bastante.
Cuando apoyé el pie en el suelo, la diferencia con el otro era enorme: sentía mucho más apoyo. Me impresionó que se pudiera provocar un cambio tan evidente en tan poco tiempo. Pensé: «Yo quiero aprender esto». Poco después de empezar a estudiar me ofrecieron trabajar allí, junto al maestro, para observar, preguntar y aprender cada día.
Cuanto más aprendía, más me fascinaba su profundidad. Con los años ha cambiado mi forma de entender el masaje. Al principio pensaba en músculos, tensiones y dolores. Hoy veo un cuerpo entero: músculos, postura, respiración, descanso y estado de ánimo. Y todo está relacionado.
Sigo dedicándome a esto porque todavía me sorprende todo lo que puede cambiar cuando alguien se permite parar, escuchar su cuerpo y darle el cuidado que necesita.

Preguntas frecuentes
Un trabajo corporal que combina presiones con manos, pies y antebrazos, estiramientos y respiración. Se hace sobre un futón, con ropa cómoda, sin aceites. Más que relajar, ordena: el cuerpo se va soltando y recolocando a su ritmo.
No. De hecho, lo que más recomiendo es el masaje de mantenimiento: cuidarse antes de llegar al dolor. El dolor es un mensajero, no hace falta esperar a que grite.
Algunas presiones se notan, sobre todo donde hay más tensión acumulada. Pero la presión se adapta a ti en cada momento: me dices cómo lo sientes y ajusto. No tiene que doler para hacer efecto.
Cuéntamelo antes de empezar. Adapto las presiones y los estiramientos a tu caso y evito lo que no convenga. Si creo que algo necesita valoración médica antes de trabajarlo, te lo diré con claridad.
Ven con ropa cómoda y elástica, sin haber comido mucho justo antes. No hace falta nada más. Si vienes con algo concreto en la cabeza, lo hablamos al llegar.
En mi propio espacio, en Granada. Te mando la ubicación exacta al confirmar la sesión.
Como te resulte más cómodo: por WhatsApp, desde el chat de esta web o llamándome. Si te escribo más tarde o no cojo el teléfono, es que estoy con alguien en sesión; te respondo en cuanto termine.
Sesión suelta: 45 € la de 1 h, 65 € la de 1 h 30 y 80 € la de 2 h. Dentro de Mi Ritual, 40 € y 55 € (la de 2 h queda fuera del programa).
Un programa de cuidado continuo: masaje tailandés aproximadamente cada tres semanas, con una tarifa especial mientras mantengas la continuidad. Empiezas reservando tres sesiones con un anticipo de 30 € que se descuenta de esas visitas, y después pagas cada masaje cuando lo recibes.
No es un bono: no compras sesiones por adelantado ni pagas bloques. Y no tiene permanencia: puedes dejarlo cuando quieras y seguir reservando sesiones sueltas al precio habitual.
Hay vacaciones, viajes e imprevistos, y los vemos de forma individual. Si pasan más de 45 días sin vernos, para recuperar la tarifa de Mi Ritual volvemos a empezar con las tres sesiones iniciales.
Si ya eras cliente y quieres incorporarte a Mi Ritual desde el principio, escríbeme: te cuento las condiciones personalmente.